Historias Inspiradoras

Te voy a ser honesta sobre los videos «inspiradores» de mamás emprendedoras

(Porque ya no me cabe más discurso de «si ella pudo, tú puedes» sin contexto)


Mira, me llegó este video. Una mamá emprendedora que «rompió barreras», «transformó su vida» y «dejó un ejemplo poderoso de resiliencia».

Y mientras lo veía, pensé:

¿Dónde está el video de la mamá que intentó emprender y su negocio no despegó?

¿Dónde está el video de la que renunció a su trabajo y después tuvo miedo de no poder pagar las clases de natación de las niñas?

¿Dónde está el video de la que llora en el baño después de que un cliente le canceló y la niña de 3 años le pintó la pared con marcador permanente?

Ese video no existe.

Porque el algoritmo premia el final feliz. No el proceso deprimente de ir día a día sin saber si vas a lograrlo.


No odio las historias inspiradoras. Odio que me vendan solo la foto de portada.

O sea, qué bonito que esta mamá emprendedora logró impactar su comunidad. Qué bonito que «rompió barreras marginales».

Pero a mí, que estoy empezando, que renuncié al sueldo fijo, que a veces no sé si hice bien…

Una historia perfecta me hace sentir que yo estoy haciendo todo mal.

Porque si ella pudo siendo más pobre/más sola/con menos recursos…

¿Entonces por qué yo estoy batallando tanto?

¿Soy yo el problema?

Y esa sensación es una mierda.


Lo que realmente me inspira (y no me venden en YouTube)

Una mamá que me dice:

  • «El primer mes no vendí nada»
  • «Lloré tres veces antes del almuerzo»
  • «Mis hijas vieron mamá frustrada y eso me dolió»
  • «Pensé en volver a mi trabajo 8 a 5 como 20 veces»
  • «Y aún así, seguí»

Eso sí me llega.

Porque no es un final feliz envuelto en papel celofán. Es un proceso feo, real y lleno de dudas.

Y saber que alguien más lo vivió y sobrevivió… eso sí me da fuerzas.


Entonces, ¿el video que compartiste?

Seguro es bonito. Seguro está bien hecho. Seguro motivará a alguien.

Pero a mí, Mamisenapuros, que estoy en el barro todos los días…

Dame mejor un video de 3 minutos donde una mamá diga «hoy fue un asco, pero mañana lo intento otra vez».

Eso sí me inspira.

Eso sí puedo ver mientras me tomo un café frío porque se me olvidó calentarlo.


Conclusión (porque ya me extendí)

Las historias inspiradoras están bien.

Pero si no me muestras el caos, el llanto, los días de mierda y las ganas de tirar la toalla…

No me estás inspirando. Me estás vendiendo una fantasía.

Y yo ya no compro fantasías. Yo vivo el quilombo todos los días.


Mamisenapuros
Renuncié al trabajo, no al cinismo
Inspiración real (con pelos y señales)

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